¿Qué es?
La penicilina es un antibiótico del grupo de los betalactámicos derivado de hongos del género Penicillium. Actúa interfiriendo en la síntesis de la pared celular bacteriana, lo que provoca la lisis y muerte de bacterias sensibles.
Ha salvado millones de vidas desde su descubrimiento.
Historia
En 1928, Alexander Fleming observó accidentalmente que un cultivo de bacterias Staphylococcus había sido contaminado por un hongo que impedía el crecimiento bacteriano. Fleming aisló la sustancia responsable y la llamó penicilina.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Howard Florey, Ernst Chain y Norman Heatley trabajaron para purificarla y producirla en masa, permitiendo su uso clínico. La penicilina marcó el inicio de la era de los antibióticos.
Usos
Se emplea en el tratamiento de infecciones causadas por bacterias grampositivas como estreptococos y neumococos. Existen diferentes tipos de penicilinas (G, V, ampicilina) adaptadas a distintos patógenos.
A menudo se combina con inhibidores de betalactamasas para superar la resistencia bacteriana. Su uso ha disminuido algunas enfermedades que antes eran letales, como la sífilis.
Curiosidades
Fleming advirtió que el uso incorrecto de la penicilina podía generar resistencia. La alergia a la penicilina es una de las más comunes a los antibióticos y puede causar reacciones graves.
La producción de penicilina se basó inicialmente en cultivos de melón mohoso, pero hoy se obtiene por fermentación industrial.
Idea clave
La penicilina fue revolucionaria porque permitió tratar infecciones bacterianas que antes podían ser mortales.
Su historia también muestra algo esencial en ciencia: un descubrimiento casual solo cambia el mundo cuando se investiga, prueba y produce a gran escala.