El zooplancton: la vida a la deriva que alimenta el océano

Por Equipo editorial de SimplaoActualizado el 26 de julio de 2026Lectura aproximada: 4 min

El zooplancton se clasifica por su deriva, no por pertenecer a una sola familia

El zooplancton reúne organismos heterótrofos que viven suspendidos en el agua y cuyo desplazamiento horizontal depende en gran medida de corrientes y turbulencia. Incluye animales y, según la clasificación empleada, protistas heterótrofos. Muchos son microscópicos, pero también pertenecen al plancton medusas de gran tamaño si no pueden vencer de forma sostenida el movimiento de la masa de agua a lo largo de horas, días o grandes distancias. “Plancton” describe una estrategia ecológica, no un grupo evolutivo.

La frontera con el necton tampoco depende de si un organismo sabe nadar. Un copépodo puede realizar saltos y una larva orientarse verticalmente, pero la corriente domina su transporte a gran escala. Peces, calamares o mamíferos capaces de desplazarse contra ella se consideran necton. Esta distinción ayuda a entender por qué especies muy diferentes coinciden en una muestra de plancton y por qué su distribución responde tanto a comportamiento como a frentes, remolinos y mezcla.

Algunos pasan toda su vida flotando; otros solo sus primeras semanas

El holoplancton permanece planctónico durante todo su ciclo vital. Copépodos, kril, salpas y ciertos protozoos son ejemplos. El meroplancton está formado por fases temporales: huevos y larvas de peces, cangrejos, moluscos, estrellas de mar o corales que después se asientan o nadan con mayor autonomía. Una muestra costera puede contener la siguiente generación de especies que, como adultas, viven en fondos o arrecifes.

Los tamaños abarcan desde microzooplancton unicelular hasta formas gelatinosas visibles. Esa variedad implica dietas distintas. Algunos filtran pequeñas partículas, otros capturan fitoplancton, bacterias o presas animales, y otros alternan estrategias. Incluso existen organismos mixótrofos que fotosintetizan y también comen, difuminando la división escolar entre fitoplancton vegetal y zooplancton animal. La función en la red puede ser más informativa que una etiqueta rígida.

Transforma producción microscópica en alimento para consumidores mayores

El fitoplancton convierte luz y nutrientes en materia orgánica. Buena parte es demasiado pequeña para que un pez grande la aproveche directamente. El zooplancton la consume, concentra esa energía y se convierte a su vez en presa de larvas de peces, peces adultos, aves y mamíferos. Los copépodos son especialmente abundantes y a menudo se describen como un eslabón central. El kril sostiene redes enteras en regiones polares y alimenta desde peces hasta grandes ballenas.

No toda la energía sigue una cadena corta. El microzooplancton come bacterias y células diminutas dentro del bucle microbiano; depredadores gelatinosos pueden desviar flujo hacia rutas que los peces aprovechan peor. La calidad del alimento importa tanto como su cantidad: lípidos y tamaño determinan qué presas pueden crecer. Si una floración ocurre antes de que aparezcan las larvas que dependen de ella, la abundancia anual puede coexistir con hambre local, un desajuste temporal conocido como mismatch.

Cada noche, enormes comunidades ascienden y vuelven a bajar antes del amanecer

Muchos organismos realizan migración vertical diaria. Permanecen a mayor profundidad durante el día, donde hay menos luz y menor riesgo de depredadores visuales, y suben por la noche para alimentarse cerca de la superficie. El patrón varía con especie, edad, latitud, luna, oxígeno y alimento; algunos hacen el recorrido inverso. Aunque cada individuo es pequeño, la suma constituye uno de los mayores movimientos de biomasa del planeta.

La migración transporta materia de forma activa. Un animal come carbono orgánico en superficie y respira, excreta o es depredado a profundidad. Así complementa la caída pasiva de partículas. Las capas de zooplancton y peces también reflejan sonido y pueden crear una “capa de dispersión profunda” en sonar, que durante la Segunda Guerra Mundial llegó a confundirse con un fondo marino móvil. El fenómeno mostró que el océano nocturno cambia de ocupantes a gran escala.

Heces, mudas, cadáveres y migración ayudan a sacar carbono de la superficie

Al alimentarse, el zooplancton produce pellets fecales que pueden hundirse más rápido que células sueltas. Mudas, agregados y cadáveres añaden partículas. Una parte es consumida o descompuesta en el camino y otra llega a capas profundas. El zooplancton también fragmenta partículas, lo que puede frenar su caída, o las agrupa, acelerándola. Su efecto sobre la bomba biológica del carbono depende de tamaño, dieta, comunidad y profundidad.

No todo carbono que desciende queda almacenado durante siglos. Microbios y animales remineralizan materia y devuelven carbono inorgánico al agua; si ocurre cerca de la superficie, puede intercambiarse pronto con la atmósfera. Cuanto más profundo llega antes de ser respirado, más largo suele ser el aislamiento. Por eso medir solo producción superficial no permite conocer secuestro: hay que seguir qué fracción se exporta y cuánto sobrevive durante el descenso.

Temperatura, acidificación, oxígeno y pesca alteran comunidades planctónicas

El zooplancton responde con rapidez a estaciones y condiciones oceánicas, por lo que series de muestreo revelan cambios en distribución, tamaño y calendario. Redes, botellas, cámaras, acústica y análisis genético capturan componentes distintos: una malla puede dejar escapar formas pequeñas y dañar gelatinosos. Programas como COPEPOD integran observaciones para comparar regiones, pero los datos tienen coberturas y métodos desiguales.

El calentamiento desplaza áreas adecuadas y modifica estratificación y alimento; la pérdida de oxígeno comprime hábitats; la acidificación afecta especialmente etapas o especies sensibles, aunque las respuestas varían. Estos cambios importan para pesquerías porque muchas larvas dependen de presas concretas. El zooplancton no es una masa uniforme que suba o baje con una sola variable. Es una comunidad diversa que conecta física oceánica, clima, carbono y supervivencia de animales mucho mayores.