La ley de Ohm: cuándo voltaje y corriente guardan una proporción

Por Equipo editorial de SimplaoActualizado el 29 de julio de 2026Lectura aproximada: 4 min

V=IR describe conductores cuyo cociente entre tensión y corriente permanece constante

La ley de Ohm establece que, para un elemento óhmico mantenido en condiciones físicas constantes, la diferencia de potencial V es proporcional a la corriente I: V=IR. R es la resistencia y se mide en ohmios, Ω; un ohmio equivale a un voltio por amperio. La ecuación puede despejarse como I=V/R o R=V/I, pero cada símbolo representa una magnitud diferente, no tres nombres para «cantidad de electricidad». Es una relación experimental con condiciones, no una identidad universal de cualquier componente.

El voltaje expresa energía potencial por unidad de carga entre dos puntos. La corriente mide cuánta carga atraviesa una sección por unidad de tiempo. La resistencia cuantifica cómo un componente se opone al paso de corriente en ese régimen. Una fuente establece una diferencia de potencial, el campo eléctrico impulsa cargas y las interacciones con el material disipan energía. La analogía con agua orienta, aunque no reproduce todos los detalles.

La firma de un resistor óhmico es una línea recta que pasa por el origen

Si aplicamos varios voltajes a un resistor, medimos la corriente y dibujamos V frente a I, una recta indica proporcionalidad. Su pendiente es R. Duplicar V duplica I solo si la resistencia no cambia. Con un resistor de 100 Ω conectado a 5 V, I=0,05 A, es decir, 50 mA. El cálculo no comprueba que el componente soporte esa corriente ni que la fuente mantenga realmente 5 V.

La potencia convertida por el componente es P=VI. Combinando con Ohm aparecen P=I²R y P=V²/R. En el ejemplo, P=0,25 W, justo un valor habitual de límite para resistores pequeños; operar al máximo puede calentarlo demasiado. Analizar un circuito exige además conexiones, leyes de Kirchhoff, tolerancias y potencia. La ley de Ohm es una pieza, no un plano completo.

La resistencia de un cable depende del material, la longitud, el área y la temperatura

Para un conductor uniforme, R=ρL/A: ρ es la resistividad, L la longitud y A el área transversal. Un cable más largo ofrece más resistencia y uno más grueso, menos. Resistividad es una propiedad del material bajo ciertas condiciones; resistencia pertenece al objeto concreto. Confundirlas hace parecer que todos los cables de cobre tienen el mismo valor. Contactos, impurezas y geometrías reales también añaden efectos.

En muchos metales, la resistividad aumenta al subir la temperatura porque las vibraciones de la red dificultan el movimiento ordenado de electrones. Una lámpara incandescente fría tiene resistencia menor que cuando su filamento está al rojo; su curva V-I no mantiene una pendiente fija. Esto explica por qué medir con un multímetro apagado no siempre predice exactamente la corriente durante funcionamiento.

Diodos, termistores, baterías y descargas pueden tener una relación no lineal

Un diodo conduce de manera muy diferente según polaridad y voltaje; un termistor cambia con temperatura; una batería presenta química y resistencia interna; el cuerpo humano varía con humedad y contacto. En estos casos siempre puede calcularse el cociente V/I en un punto, pero llamarlo resistencia constante no convierte el dispositivo en óhmico. La ley describe un comportamiento comprobado, no obliga a toda materia a obedecer una recta.

A escala microscópica existe una forma local J=σE, que relaciona densidad de corriente y campo mediante conductividad. En componentes diminutos, altas frecuencias o materiales cuánticos aparecen capacitancia, inductancia y transporte que la versión elemental no contiene. La electricidad incluye muchos regímenes; V=IR destaca porque en numerosos conductores cotidianos ofrece una aproximación estable y calculable.

El voltímetro va en paralelo y el amperímetro en serie porque interactúan de forma distinta

Un voltímetro mide diferencia entre dos puntos y posee resistencia interna alta para alterar poco el circuito. Un amperímetro debe atravesarse por la corriente y tiene resistencia baja. Conectarlo directamente entre los bornes de una fuente puede producir un cortocircuito y dañar el fusible o el equipo. Elegir rango, polaridad y categoría de seguridad importa tanto como despejar la fórmula.

La ley de Ohm enseña una idea más profunda que el triángulo mnemotécnico: distinguir una variable controlada, una respuesta y una condición que debe permanecer estable. Si la gráfica deja de ser recta, la pregunta no es cómo forzar V=IR, sino qué cambió en el material o el dispositivo. Esa atención a los límites convierte una fórmula escolar en una herramienta real de diagnóstico eléctrico.

Una batería puede perder tensión en sus terminales cuando aumenta la corriente

Una fuente real puede modelarse de forma sencilla como una fuerza electromotriz ideal en serie con resistencia interna. Bajo carga, parte de la tensión cae dentro de la propia batería: V_terminal=ε−Ir. Si se demanda demasiada corriente, bajan voltaje y eficiencia y aumenta calentamiento. Este modelo explica por qué una pila aparentemente correcta sin carga falla al alimentar un motor y por qué un cortocircuito es peligroso.

La resistencia interna no siempre es constante y cambia con temperatura, carga y química, pero el modelo aporta una primera prueba. Medir únicamente voltaje en vacío oculta capacidad de entregar energía. En circuitos electrónicos, fuentes incluyen regulación y límites de corriente que complican la curva. La ley de Ohm sigue presente dentro del análisis, aplicada a elementos y condiciones concretos en vez de a todo el dispositivo como una caja uniforme.