La energía mareomotriz: electricidad siguiendo las mareas

Por Equipo editorial de SimplaoActualizado el 2 de agosto de 2026Lectura aproximada: 4 min

La energía mareomotriz aprovecha un movimiento astronómico predecible del agua

La energía mareomotriz transforma en electricidad el desnivel o las corrientes producidas por las mareas, originadas principalmente por la gravedad de la Luna y el Sol junto con la rotación terrestre. Es una forma de energía marina renovable. No aprovecha directamente las olas: la energía undimotriz depende del viento sobre la superficie. Las mareas pueden predecirse con años de antelación, pero la potencia varía dentro de cada ciclo y solo determinados estrechos, estuarios o bahías concentran un recurso aprovechable.

La energía procede finalmente de la interacción orbital y rotacional del sistema Tierra-Luna-Sol. La fricción natural ya disipa parte y frena muy lentamente la rotación terrestre. Una central extrae una fracción local del flujo. Conocer altura de marea no basta: importan velocidad, profundidad, lecho, conexión a red, navegación y ecosistemas.

Los diques explotan diferencia de nivel y alteran el intercambio del estuario

Una presa mareomotriz cierra una bahía o estuario. Compuertas permiten llenar una cuenca y, al aparecer desnivel, el agua cruza turbinas. Puede generar durante vaciante, llenante o ambos, según diseño. Las lagunas mareomotrices crean una cuenca artificial sin bloquear necesariamente todo el estuario. Son obras grandes, caras y duraderas, parecidas a infraestructuras hidroeléctricas costeras.

Cambiar tiempos y amplitud de marea modifica sedimentos, salinidad, zonas intermareales y paso de fauna. Turbinas de baja caída y operación adaptativa pueden reducir impactos, no eliminarlos. La producción es predecible pero llega en ventanas que se desplazan cada día; almacenamiento, interconexión o combinación de emplazamientos ayudan a integrarla.

La Luna produce una fuerza de marea mayor que el Sol por su cercanía, aunque el Sol tenga mucha más masa. La geometría de cada cuenca amplifica o reduce el rango mediante resonancia y forma costera. Por eso la bahía de Fundy presenta mareas extremas y otras costas apenas cambian. El potencial técnico no se obtiene multiplicando toda la costa por una altura media: se concentra en lugares donde el flujo y la infraestructura permiten extracción.

Las turbinas de corriente funcionan como aerogeneradores bajo el agua

En estrechos, la marea acelera agua y una turbina extrae energía cinética sin construir un dique completo. La potencia disponible crece aproximadamente con el cubo de la velocidad, de modo que pequeñas diferencias de corriente importan mucho. El agua es mucho más densa que el aire y permite rotores compactos, pero también impone cargas elevadas.

Cimentaciones, cables, corrosión, bioincrustación y mantenimiento submarino elevan costes. Peces y mamíferos pueden interactuar con rotores, ruido y campos electromagnéticos; el riesgo depende de velocidad, especie y conjunto. Ensayos por fases y monitorización permiten ajustar ubicación y operación. Una turbina aislada exitosa no demuestra todavía la viabilidad ambiental y económica de un parque grande.

Mareas y olas comparten océano, pero difieren en origen y regularidad

La energía de olas cambia con viento y tormentas; la mareomotriz sigue ciclos astronómicos. Corrientes oceánicas permanentes, gradientes térmicos y ríos son otras fuentes marinas. Solar y eólica suelen ser más maduras y fáciles de instalar en muchos lugares, mientras la marea ofrece alta previsibilidad local. Comparar solo el factor de capacidad omite obra civil, acceso, red y vida útil.

El recurso no es continuo: alrededor de pleamar y bajamar la corriente puede detenerse. Sin embargo, fases diferentes entre costas suavizan el conjunto si existe transmisión. Las mareas vivas, cuando Sol y Luna se alinean, aumentan rangos; las muertas los reducen. Predecible no significa constante ni perfectamente controlable.

La previsibilidad aporta valor a una red con mucha generación meteorológica, porque el operador conoce cuándo llegará el recurso. Sin embargo, dos máximos diarios no coinciden siempre con la demanda. El valor económico depende de precios horarios, capacidad de transmisión y flexibilidad. Una presa puede retrasar generación dentro de ciertos límites; una turbina de corriente sigue más directamente la velocidad. Evaluar ambas con una tarifa anual media oculta esa diferencia.

Un buen emplazamiento equilibra recurso, ecosistema, mantenimiento y uso del mar

Antes de construir se miden corrientes durante estaciones, batimetría, sedimentos y hábitats. También se estudian pesca, navegación, patrimonio y conexión. Los modelos simulan cuánto cambia el flujo al añadir dispositivos, porque extraer energía reduce localmente la corriente y las turbinas interactúan. Sumar potencias nominales sobreestima un parque si ignora esas estelas.

La EIA y el DOE distinguen claramente presas, corrientes y olas. La tecnología puede aportar generación renovable predecible en lugares favorables, pero no es una solución universal para cualquier costa. El éxito se mide por energía neta, disponibilidad, coste y efectos acumulados durante décadas. Presentarla como ilimitada porque las mareas continúan ignora que el flujo explotable y el espacio ambiental son finitos.

La Rance en Francia y Sihwa en Corea muestran que las presas pueden operar durante décadas, pero sus objetivos y entornos no son intercambiables. Sihwa incorporó generación a una obra previa y mejoró circulación de una laguna contaminada, además de alterar el sistema. Los proyectos modernos de corriente buscan menor obra civil y modularidad. Aprender de cada caso requiere comparar energía, disponibilidad y cambios ambientales medidos, no solo potencia instalada.

La evaluación de ciclo de vida contabiliza hormigón, acero, embarcaciones, mantenimiento y desmantelamiento frente a décadas de electricidad. Las emisiones operativas son bajas, pero el impacto ecológico puede concentrarse localmente. Comunidades pesqueras y portuarias deben participar antes de fijar el emplazamiento, porque perder acceso o cambiar corrientes no se compensa solo con energía nacional. Licencias adaptativas permiten ampliar tras observar efectos. La rapidez de despliegue no debe sacrificar una línea base ambiental capaz de detectar cambios reales.