El monismo: una sola base para mente y mundo

Por Equipo editorial de SimplaoActualizado el 2 de agosto de 2026Lectura aproximada: 4 min

Monismo significa unidad, pero primero hay que preguntar unidad de qué

El monismo es una familia de posiciones filosóficas que sostiene que, en algún nivel fundamental, la realidad forma una unidad o pertenece a un solo tipo básico. La definición no obliga a decir que existe un único objeto visible ni que todas las diferencias sean ilusión. Puede haber muchas personas, partículas y propiedades derivadas aunque una teoría afirme que dependen de una misma base. Para entender cualquier monismo hay que especificar qué se cuenta, con qué criterio y qué significa que algo sea fundamental.

El término se opone de manera distinta al dualismo y al pluralismo. El dualismo mente-cuerpo propone dos tipos básicos; un pluralismo puede admitir varios principios o sustancias. Pero alguien puede ser monista sobre sustancias y pluralista sobre propiedades, o defender una única realidad física compuesta por muchísimos objetos. Sin esa precisión, “todo es uno” suena profundo y explica muy poco.

Tres monismos cuentan tipos, objetos o niveles de dependencia

El monismo de sustancia sostiene que todos los objetos concretos pertenecen a un único tipo fundamental. El fisicalismo suele considerar básico lo físico; el idealismo, lo mental; el monismo neutral, una base que no es intrínsecamente mental ni física. Estas posiciones coinciden en el número de tipos superiores y discrepan sobre su naturaleza. Ninguna se demuestra solo por resultar más sencilla.

El monismo de existencia afirma, en su versión extrema, que solo existe un objeto concreto: el cosmos completo, y que las cosas corrientes no son objetos en sentido pleno. El monismo de prioridad acepta muchos objetos, pero sostiene que el todo es básico y las partes dependen de él. Esa diferencia evita confundir “solo hay una cosa” con “hay muchas cosas cuyo fundamento es una”. La dependencia puede entenderse como composición, explicación o necesidad, y cada lectura necesita argumentos propios.

En filosofía de la mente, un solo fundamento puede adoptar respuestas incompatibles

El materialismo o fisicalismo afirma que los hechos mentales dependen enteramente de la realidad física. Algunas versiones identifican estados mentales con estados cerebrales; otras permiten niveles psicológicos que no se reducen fácilmente, pero siguen siendo físicamente realizados. El idealismo invierte la prioridad y entiende lo físico desde experiencia o mente. El monismo neutral propone elementos de los que derivan tanto descripciones mentales como físicas.

Ernst Mach, William James y Bertrand Russell desarrollaron variantes neutrales muy distintas. Russell sugirió que la física describe estructura y relaciones, pero quizá no la naturaleza intrínseca de aquello que las ocupa. El reto es explicar qué es lo neutral y cómo produce experiencia y materia sin reintroducir dos dominios. El dualismo, por su parte, debe explicar interacción y unidad personal. Monismo no elimina automáticamente el problema mente-cuerpo; lo reorganiza.

Simplicidad, causalidad y unidad científica impulsan el monismo

Una teoría con un solo tipo básico puede parecer más parsimoniosa que otra con dos sin necesidad. El éxito de explicaciones físicas del cerebro también apoya versiones naturalistas: lesiones, fármacos y estimulación cambian experiencia de manera sistemática. Si un acontecimiento físico posee causa física suficiente, añadir una causa mental independiente amenaza con duplicación o con volverla ineficaz. Estos argumentos favorecen algunos monismos, pero dependen de qué se entienda por cierre causal y reducción.

En metafísica general, la interdependencia cuántica o el carácter global de ciertas leyes se han usado para defender prioridad del todo. Sin embargo, correlación entre partes no prueba que solo el cosmos sea fundamental. La simplicidad tampoco decide por sí sola: una ontología unitaria puede necesitar relaciones muy complejas. La mejor explicación equilibra número de supuestos, capacidad predictiva y fidelidad a fenómenos, no cuenta palabras como si menos categorías garantizara verdad.

La dificultad está en conservar las diferencias que la teoría pretende explicar

El fisicalismo afronta la experiencia subjetiva, la intencionalidad y la posibilidad de múltiples realizaciones. El idealismo debe explicar estabilidad y carácter público del mundo. El monismo neutral necesita definir una base no meramente verbal. El monismo de prioridad debe mostrar por qué el todo explica las partes mejor que a la inversa. Si una tesis llama “aspectos” a mente y materia sin aclarar su relación, puede ocultar el problema en una palabra.

También existen monismos religiosos, éticos y metodológicos que no deben confundirse con estas doctrinas. Una persona puede defender un principio moral único y ser pluralista en metafísica. El valor del concepto reside en obligar a ordenar niveles: qué existe, qué es básico y de qué depende lo demás. Un monismo convincente no borra diversidad cotidiana; muestra cómo surge de una unidad definida y qué observación o argumento haría preferible esa explicación frente a alternativas.

Spinoza ofrece un ejemplo histórico diferente: defendió una única sustancia, Dios o Naturaleza, con infinitos atributos, de los que conocemos pensamiento y extensión. Las mentes y cuerpos serían modos de esa sustancia, no sustancias independientes que deban empujarse entre sí. Esta posición no coincide sin más con fisicalismo contemporáneo ni con monismo neutral. Su inclusión muestra por qué la etiqueta atraviesa problemas distintos. En tradiciones indias también existen filosofías no duales, pero traducirlas como versiones de una categoría occidental puede borrar sus conceptos. Comparar exige atender a textos, objetivos y vocabulario propios, no coleccionar frases parecidas sobre unidad.