El pretensado comprime el hormigón antes de que las cargas intenten abrirlo
El hormigón pretensado incorpora una compresión previa mediante acero de alta resistencia para contrarrestar las tracciones que aparecerán durante el servicio. El hormigón soporta muy bien compresión y mucho peor tracción. En una viga común, el peso curva la pieza y abre fisuras en una cara. Si esa zona parte ya comprimida, la carga debe cancelar primero esa reserva antes de llevarla a tracción. La técnica no espera a que aparezca una grieta para que actúe el acero: prepara el estado de tensiones antes de que la estructura reciba su carga habitual.
No se trata de hacer el elemento indestructible ni de eliminar todo acero convencional. La fuerza, su posición y las pérdidas se calculan para etapas de fabricación, transporte y uso. Una compresión excesiva puede dañar la pieza; una trayectoria mal elegida no equilibra el momento. El diseño controla tensiones, deformación, fisuración, resistencia y durabilidad.
En el pretensado previo, los cordones se tensan antes de verter
Los cordones se estiran entre anclajes fijos en una planta. Se coloca el hormigón alrededor y se espera a que alcance resistencia suficiente. Al liberar el acero, este intenta acortarse y transmite compresión por adherencia a la pieza. El método favorece producción repetitiva de vigas, traviesas, placas alveolares y otros prefabricados.
La transferencia concentra tensiones cerca de los extremos y exige longitud suficiente de adherencia. Moldes y bancos permiten calidad industrial, pero limitan tamaño transportable. Los cordones pueden seguir trazados rectos o desviados según instalación. La pieza ya está pretensada al salir de fábrica, de modo que izado y apoyo temporal forman parte del cálculo.
En el postesado, tendones y anclajes trabajan después del endurecimiento
Se dejan conductos o vainas en el elemento, se introducen tendones y, cuando el hormigón resiste, gatos hidráulicos los tensan contra anclajes. En sistemas adherentes, el conducto se rellena con lechada que protege y conecta acero y hormigón. En otros, el tendón permanece no adherente dentro de grasa y funda, o incluso externo a la sección.
El postesado permite tendones curvos que siguen aproximadamente el efecto de las cargas y se adapta a puentes por dovelas, losas y grandes luces. Los anclajes introducen fuerzas concentradas y requieren armadura local. Inyección incompleta, agua o cloruros pueden corroer tendones ocultos; construcción, inspección y documentación son tan importantes como el cálculo inicial.
La fuerza inicial disminuye por deformación, rozamiento y tiempo
El acero se relaja, el hormigón se acorta elásticamente y después sufre fluencia y retracción. En postesado, la fricción con el conducto y el asiento de cuñas reducen tensión. El proyectista estima pérdidas inmediatas y diferidas para que la fuerza efectiva futura sea suficiente. Medir alargamiento durante tesado ayuda a detectar discrepancias.
Una fuerza excéntrica produce compresión y momento. Situar tendones bajos en el centro de una viga simple genera una curvatura ascendente que compensa parte del descenso por carga. Esa contraflecha puede cambiar con tiempo y almacenamiento. El objetivo no es una viga perfectamente recta siempre, sino deformaciones y tensiones aceptables durante toda su vida.
Menos fisuras y secciones esbeltas permiten luces mayores, con nuevas exigencias
El pretensado puede reducir canto, peso y fisuración, aprovechar materiales de alta resistencia y salvar luces mayores que una solución convencional comparable. En puentes, depósitos, aparcamientos y edificios ofrece continuidad y control de deformaciones. Una estructura más ligera reduce material en algunos casos, pero necesita acero especial, equipos, anclajes y personal entrenado.
La comparación ambiental debe incluir cantidades, cemento, acero, mantenimiento y vida útil. Una sección menor no garantiza menor impacto si exige mezclas intensivas o reparación compleja. Al contrario, evitar grietas y corrosión puede prolongar servicio. La elección entre hormigón armado, pretensado, acero u otra solución depende de luces, repetición, obra, exposición y capacidad local.
Los tendones almacenan energía y deben permanecer protegidos y trazables
Durante el tesado, la rotura de un cordón o anclaje libera mucha energía; se establecen zonas de exclusión y procedimientos. En servicio, corrosión localizada puede reducir sección sin señales visibles. Inspecciones buscan grietas, manchas, vacíos de lechada y cambios geométricos; técnicas no destructivas ayudan, pero acceder a un tendón cerrado es difícil.
Reparar exige conocer recorrido, fuerza y sistema original. Cortar un hueco sin localizar cables puede ser peligroso. Los planos de obra y registros de inyección forman parte del activo. El pretensado funciona porque combina una idea estructural elegante con ejecución precisa: una fuerza invisible solo sigue protegiendo si anclajes, acero, hormigón y barreras contra corrosión conservan su integridad.
Las cargas excepcionales siguen exigiendo resistencia última. Aunque el servicio mantenga la sección sin fisuras, ante una sobrecarga pueden abrirse grietas y el tendón aporta tracción hasta su límite. El cálculo comprueba flexión, cortante, anclajes y ductilidad, y añade armadura pasiva donde hace falta. Pretensar no permite ignorar incendio, impacto, sismo ni cambios de apoyo.
El fuego calienta acero y hormigón a ritmos distintos. Una sección esbelta o un tendón cerca de la superficie puede perder capacidad si no dispone de recubrimiento y detalle adecuados. En continuidad, deformaciones impuestas por temperatura, retracción o asiento generan esfuerzos secundarios. El comportamiento depende así de la estructura completa, no solo de una viga ensayada aislada.
La calidad final depende de verificar resistencia antes del tesado y de no confundir fuerza aplicada con fuerza realmente transferida.



